En este espejo te verás tal como eres. ¿Te atreves?

Hace cientos de años el sumo sacerdote del templo de Aranmula Parthasarathy, en la provincia de Kerala, India, notó que la corona en la cabeza de la imagen del Señor Krishna se había roto.

Al participárselo al rey éste ordenó una nueva corona que debía estar lista en 3 días.

LOS METALES DE LA ALEACIÓN SAGRADA

Los artesanos se pusieron las manos en la cabeza al pensar que no les sería posible cumplir con el plazo. Esa noche la esposa del jefe de los joyeros tuvo un sueño en el que Krishna le daba la fórmula secreta de una aleación para fabricar un metal que reluciría como un espejo.

Las mujeres del pueblo de Aranmula recolectaron todas sus joyas para ponerlas al servicio de la empresa y la corona estuvo lista a tiempo.

EL ESPEJO LAMINADO SIN PULIR

El rey quedó encantado con esa joya que brillaba y reflejaba imágenes como una luna de cristal. Los artesanos tuvieron entonces la idea de fabricar un espejo usando la misma especial e inspirada aleación usada en la corona. El artículo se hizo inmediatamente popular entre la nobleza y pasó a formar parte de ritos religiosos.

PULIDO DEL ESPEJO

Así habla la leyenda. Lo cierto es que la fórmula original para fabricar la única y sagrada aleación de cobre, estaño y otros elementos, es un secreto bien guardado.

Lo que hace especial a estos espejos, además de la calidad de artesanía involucrada, es la increíble fidelidad de su reflejo. Un espejo ordinario consiste en una muy delgada capa de metal reflectante, como la plata o el aluminio, protegida por una capa de vidrio. Es esta pintura de metal la que proporciona la imagen que vemos. Sin embargo la luz tiene que cruzar la capa de vidrio dos veces, una cuando incide contra el metal y dos cuando regresa a nosotros. Esto siempre crea distorsiones inevitables en la imagen.

En un Aranmula kannadi, como se les llama a estos espejos, la luz llega directamente al metal y de allí a nuestra retina sin distorsión de ningún tipo.

Algo realmente curioso es que estos espejos son tan frágiles como los de vidrio aun siendo de metal. Si se caen se rompen.

Estos joyas de metal se fabrican de la misma forma tradicional desde hace 500 años y para esos artesanos de la aldea de Aranmula son motivo de orgullo nacido de un momento de adoración y servicio a su dios.