¿Qué pasaría si la Tierra estuviera hecha de arándanos?

He aquí un experimento mental recientemente propuesto en un sitio web de física: supóngase que el material de la Tierra es reemplazado por un volumen igual de arándanos empacados firmemente pero sin comprimirlos. ¿Qué vería una persona parada en la superficie?

Parece un ejercicio vano y sin sentido pero a veces los físicos se divierten visualizando este tipo de “bromas” porque les permite ejercitar sus habilidades de deducción y su flexibilidad confrontando problemas imprevistos.

Es el tipo de rompecabezas que nacen cuando tomas algo simple, común, y lo llevas a extremos imprevistos, estudiando los límites de la naturaleza y la física.

¿Quién se atrevió con el problema?

Anders Sandberg, del Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, recogió el guante y se lanzó a resolver este tremendo y apetitoso problema.

Como prueba de lo anteriormente dicho acerca del atractivo de estos acertijos para los físicos, Sandberg inmediatamente identificó el problema que representa empacar esferas, un tema siempre complicado en física y matemática, además del comportamiento de materiales complejos, elasticidad, gravedad, y otros.

El primer efecto que tal transformación traería es una disminución instantánea de la densidad promedio de la Tierra puesto que los arándanos tienen un peso específico muy inferior a la roca. Por ende, la gravedad se reduciría considerablemente y la Tierra sería incapaz de mantener a la Luna prisionera por más tiempo. La Luna partiría dejándonos sin el queso para acompañar la fruta.

Si la globalización no es suficiente esto haría al planeta más pequeño

Pero a pesar de esa gravedad reducida los arándanos, bastante menos rígidos que un coco, por ejemplo, comenzarían a aplastarse a pocos metros por debajo de la superficie, transformando el interior del planeta en un puré de arándanos. Durante este proceso, que Sandberg calculó sería bastante rápido, alrededor de 45 minutos, todo el aire presente entre las pequeñas y sabrosas esferas sería desplazado hacia afuera reduciendo considerablemente el tamaño del planeta.

Esta liberación de gas interno no sería gentil, el fenómeno sería casi explosivo y veríamos enormes geiseres de mermelada opacando y espesando el aire. El colapso gravitacional de todos esos arándanos tendría también un efecto térmico intenso, el interior de la Tierra se volvería una masa hirviente de pasta de fruta que calentaría aún más la atmósfera.

Mientras tanto, en lo profundo, la compresión de la mermelada alcanzaría niveles tan altos como para compactar la pulpa en algo así como una roca esponjosa densa.

Al final tendremos un planeta donde sería muy difícil vivir a menos que consigas una abundante fuente de pan o de helado.