Te amo…pero te dejo. ¡¿Qué?!

¿Es lo mismo amar que estar enamorado? ¿Hay diferencias entre la intensidad del amor y la profundidad en el amor? ¿Tiene algo que ver la naturaleza del amor con una vida plena en pareja?

Todos sabemos lo difícil que es expresar, y convertir, al amor en un proyecto viable de convivencia que promueva el crecimiento mutuo de unas personas con puntos de vista, y expectativas sobre la vida, completamente diferente.

A veces esta dificultad nos lleva a situaciones nada fáciles de manejar. A veces el amor y la vida no van de la mano.

No es lo mismo desear que amar

El amor romántico no es a prueba de balas, viene en grados y matices, y en ocasiones no es suficiente para alimentar un compromiso real.

Las relaciones basadas en este tipo de amor no suelen durar mucho porque son muy vulnerables a las comparaciones. La atracción romántica hacia la pareja no llega a cubrir todas las necesidades vitales. Ejemplos pueden incluir casos que se llevan muy bien como amigos pero no en la cama, o viceversa; casos en los que no se ven condiciones favorables a largo plazo; o sencillamente no se percibe suficiente fuerza en el sentimiento para garantizar nada sólido.

No es lo mismo amar que vivir juntos

El amor romántico tiene que ser apuntalado con otras cosas si queremos que sea la base para construir algo permanente con esa otra persona. Vivir juntos requiere mucho más.

Es por eso que pueden escucharse frases como la del título. Te amo…ese no es el problema; te amo pero no veo futuro para nosotros; te amo pero no estoy seguro.

Vivir juntos requiere querer que la otra persona florezca y estar dispuesto a apoyar y trabajar y sacrificar para promover ese logro. Vivir juntos requiere compromiso.

De esta manera una persona nunca se encontrará en la necesidad de escoger entre el amado, o amada, y sus metas personales en la vida.

No es lo mismo vivir juntos que expresar amor

Parte del problema es no reconocer que el amor es algo más que las palpitaciones del corazón, más que una buena sesión de placer, algo más que la felicidad que sentimos cuando estamos juntos pero que falta cuando no estás, más que un sentimiento de pasión.

Para amar y quedarse hay que encontrar ese algo más.

La convicción de que amamos más allá del sexo, de la felicidad ocasional, de las limitaciones y defectos, más allá de las pruebas y conflictos, más allá de lo que me costaría dedicarme a llevar al crecimiento pleno a esa otra persona. Esto es el algo más.

Si te dicen, te amo pero te dejo, está bien, déjalo ir, significa que no encontró ese algo más.