¿Tu niño necesita operarse? ¡Llévalo al quirófano en un carrito de juguete!

Las rabietas de los niños pueden llegar ser legendarias. Con frecuencia lo son. Todo padre sabe lo difícil, complicado, y estresante que puede ser llevar a su pequeño bebé a que le corten el pelo, o al dentista, o a tomarle una muestra de sangre, o a la pediatra.

Para lograr esto un padre o una madre debe incluir en su repertorio de recursos una combinación de todas estas profesiones: luchador greco-romano, malabarista, sicólogo, diplomático, traductor de lenguajes secretos, dictador militar y mediador de rehenes.

Mucho tiempo y esfuerzo se ha invertido en diseñar y perfeccionar métodos para lograr ese tipo de hazaña por lo que no es sorpresa que se haya hecho un estudio sobre maneras de disminuirle el estrés a un niño que es llevado a pabellón.

Todos sabemos lo angustiante que puede ser pasar por el ritual de preparación para una operación quirúrgica. Si lo es para un adulto imaginen lo que un niño siente en esos momentos.

El objetivo específico del estudio fue averiguar si transportar a los niños en carritos de juguete tenía algún efecto en los niveles preoperatorios de ansiedad.

Este método en cuestión se comparó con el transporte en camilla con, y sin, uso de midazolam, un ansiolítico con propiedades sedativas.

Se estudiaron 180 niños de ambos sexos, con edades entre 2 y 5 años, sufriendo de una condición cardíaca congénita y sometiéndose por primera vez a una intervención quirúrgica.

Los niños fueron colocados al azar en una de tres categorías: grupo C, transporte en un carrito de juguete; grupo G, transporte en camilla sin midazolam; y grupo M, transporte en camilla con prescripción oral de midazolam.

El problema no es desconocido dentro de los hospitales y previamente a la prueba con carritos se han usado tres diferentes métodos para tratar de paliar la angustia que la situación siempre acarrea: aplicación de un sedativo pre medicado, presencia de los padres durante la aplicación de anestesia y la aplicación de programas hospitalarios preparatorios estándares.

El uso de medicación siempre tiene sus efectos secundarios, especialmente cuando se trata de niños en edad temprana. La presencia de uno o dos de los progenitores tiene buenos efectos en los niños y sirve para calmar la ansiedad de los adultos pero no es siempre práctico ni, a veces, posible.

Los resultados de la prueba fueron claros, el paseíto en el carrito de juguete, desde el cuarto del niño a pabellón, mostró que los niveles de ansiedad y estrés eran mucho más manejables que usando otros métodos.

Nunca podrás exagerar la importancia de proteger la fragilidad de un niño y el equilibrio entre esto y la sobreprotección es una de las tareas que los súper magos, mamá y papá, tienen que aprender y llevar a cabo.