¡Un ataque de pánico! No te preocupes, aprende a reencontrar tu equilibrio

Los estados de pánico son más comunes de lo que crees. Muchas personas los experimentan a diario en casi todas las situaciones imaginables.

Una entrevista de trabajo, una larga espera en un mercado o estación de gasolina, un evento imprevisto, todas estas y otras pueden desencadenar una poderosa reacción: mareos, desorientación, miedo, y un intenso impulso de salir corriendo y esconderse.

Todo esto son sensaciones físicas reales y difíciles de controlar o apaciguar, que te roban oportunidades, como terminar de hacer un negocio, o conocer a alguien. Todo lo que quieres es retirarte lleno de miedo.

Por encima de todo esto recuerda, siempre hay maneras de responder, y una de las más efectivas es la técnica S.T.O.P. Éstas son las siglas en inglés para Stop, Take a breath, Observe, Proceed. Pero es fácilmente transformable al español así: Suspende, Toma una respiración, Observa, Procede.

Suspende toda acción que el ataque de pánico te empuje a hacer. Sabemos que no es fácil, si lo fuera no sería un ataque de pánico. Pero ese es el momento de tomar consciencia de que hay “alguien” que está teniendo el ataque y que puede superarlo.

Toma una respiración. La falta de aliento es una de las primeras sensaciones que el pánico despierta. Sin darnos cuenta dejamos de respirar o comenzamos a entrecortar el aire que sale y entra. Detente y toma una respiración consciente. Presta atención al estado de tu respiración e intenta respirar normalmente. Al principio puede que te sea muy difícil pero no hagas nada más hasta que sientas que tu respiración comienza a normalizarse.

Cuando lo puedas hacer lleva la respiración abajo a tu vientre. Presta atención a tu vientre que se expande cuando tomas aire empujando la ropa hacia afuera en la línea de tu cintura y cuando se contrae durante la exhalación y se desinfla.

Quédate con tu respiración por un rato. No prestes atención a nada más. Toma varias respiraciones con tu vientre.

Ahora Observa tu cuerpo. Durante todo el evento el cuerpo está tratando de hablar contigo. Observa toda sensación que viene a ti. ¿Tienes ganas de huir y esconderte? ¿O crees que puedes quedarte y aguantar? ¿Te sientes mareado, confundido? ¿Tu cuerpo parece tener voluntad propia o todavía te queda un grado de control?

Observa. Esto es sumamente importante porque cuando enfocas tu atención sobre las sensaciones abres el espacio para cambiarlas, creas las condiciones para transmutar un estado en otro, propicias un reconocimiento del control que aun te queda.

Procede adelante. Poco a poco, ejerce tu atención enfocándote en el ahora y sabe que todavía estás ahí, que todavía eres tú. No te juzgues con severidad, estas situaciones son normales y no permanecen. Ellas son como las olas y tú eres el mar. Las olas no pueden cambiar al mar. Sigue con tus planes o retírate, pero ahora eres tú quien decide.

El equilibrio está restablecido.