¡Conoce a los necro-caníbales de la India!

Cada una de las comunidades del mundo posee características únicas que las diferencian de las demás. Ya sea por su posición geográfica,  por sus costumbres, su religión o su aspecto, hay unas que resaltan más que otras, y ninguna resalta más que la comunidad de la ciudad de Varanasi, que se ubica al oeste de Delhi, en la India. ¿Y qué de especial tiene la localidad de Varanasi? Ni más ni menos que una parte de sus habitantes se comen a los muertos.

Varanasi, con apenas un millón de habitantes, se considera un lugar sagrado donde se practica una doctrina llamada Moksha, que se basa en la liberación espiritual. Muchos hindúes, buscando liberarse, van a Varanasi a morir. Diariamente, los cuerpos sin vida de los recientemente fallecidos son quemados en grandes piras rituales, pero cuando la ceremonia de cremación no puede ser pagada, los cadáveres son arrojados al rio Ganges. En este rio sagrado, no es inaudito ver cadáveres flotando en sus turbias aguas en varios grados de descomposición, y esto les encanta a los miembros de la secta Aghori de Varanasi.

 

Los Aghori de Varanasi son una secta de ascéticos seguidores de Shiva, el dios hindú de la destrucción, y practicantes del necro-canibalismo.  Esta secta, tiene sus raíces en las montañas tribales de la India y, por repugnante que parezca, sacan los cadáveres humanos y de animales que son lanzados al  río para ingerirlos.

Como es de entender, muchas personas sienten una gran curiosidad por este tipo de sucesos, y ahora miles de turistas practicantes del llamado “turismo oscuro” visitan a Varanasi en busca de los Aghori.

¿Quién podría interesarse seriamente por el canibalismo y la ingesta de cadáveres? Pues resulta que muchas personas son atraídas por el peligro, el sadismo, y el morbo. Miles de personas buscan visitar lugares donde han ocurrido catástrofes, masacres, y hasta genocidios. Incluso, a muchos no les basta con visitar lugares donde hayan ocurrido atrocidades, sino que buscan presenciar los acontecimientos en vivo y directo. ¡Imagínate un paseo por un barrio dentro de zonas de guerra activa, o visitas supervisadas con algunos de los más grandes carteles de droga, o viajar hasta la India para presenciar como un monje cubierto en las cenizas de una pira funeraria consume con frenesí un cadáver humano!