¿Eres microagresivo? Cosas que debes evitar decir en el trabajo (I Parte)

Seguro que ya te estás preguntando si lo de ser microagresivo tiene que ver con el tamaño de tu comentario. Pues, en parte sí. Pero te los vamos a explicar poco a poco, y con ejemplos. Para comenzar, podemos adelantarte que las microagresiones son expresiones inconscientes de racismo o sexismo. Aparecen en comentarios aparentemente inocuos por personas que podrían tener buenas intenciones.

Es verdad que cada cultura tiene sus propias particularidades sobre lo que se considera socialmente aceptable. Sin embargo, hemos seleccionado las que más se han prestado a malentendidos y roces Estaremos dedicando esta y dos entregas más solo a unos cuantos ejemplos de lo fuera de lugar que pudieran estar algunas de nuestras expresiones en nuestro sitio de trabajo. Lee y aprende.

“Mi jefa está loca”Llamar a tu jefa “loca” o “histérica” tiene un trasfondo sexista, porque estas palabras tienen una historia larga y problemática. “En el pasado, especialmente en la Europa del siglo XIX, las mujeres que tenían ansiedad o que eran vistas como alborotadoras con frecuencia eran diagnosticadas como ‘histéricas'”, según historiaores.

“La palabra ‘histérica’ proviene de la palabra griega hystera, que significa útero, lo que significa que la llamada enfermedad era específica de las mujeres”. Entonces, cuando llamas a una mujer “loca”, sugiere que sus preocupaciones o acciones son ilógicas, más que el resultado del pensamiento crítico.

Qué decir en su lugar: intenta comprender el punto de vista de tu colega en lugar de atribuirle acciones ilógicas. Si todavía no estás de acuerdo, podrías decir: “No entiendo tu punto de vista sobre esto”; luego pregúntale por su opinión.

‘¿De dónde eres en realidad?’Preguntarle a alguien sobre su herencia étnica parece ser solo una forma de conocer a alguien. Pero (siempre hay un “pero”) para los latinos, asiáticos y las personas que se encuentran entre el binario racial blanco y negro en los varios países, la pregunta puede volverse tediosa.

La próxima vez que quieras preguntar sobre la raza, el origen étnico o el origen nacional de alguien, pregúntate: ¿por qué quiero saberlo? O mejor aún, en lugar de preguntarle a nadie ‘¿de dónde eres realmente?’ trata de escuchar, o deja que esa persona te haga una pregunta, en su lugar. Escuchar esa pregunta una y otra vez puede implicar que una persona no es realmente bienvenida o que no pertenece realmente a tu país, solo por su apariencia.

Qué decir en cambio: nada. Si la persona en cuestión quiere discutir su identidad, puede dejar ese tópico a su propia discreción.