¡Los animales también se drogan! Mira quiénes son los culpables

Durante décadas las drogas y estupefacientes han sido utilizados de forma recreacional, como distracción, o pasatiempo. Aunque es un tema extremadamente controversial, en algunos países se ha legalizado el consumo de algunas de estas sustancias. Pero cualquiera que sea el lado del debate en el que te encuentres, estoy seguro que no has pensado sobre el derecho de que tienen tus mascotas para drogarse.

Curiosamente, los animales se pueden drogar y, aparentemente lo disfrutan sobre manera.

Un ejemplo bastante común es el  gato doméstico.

Nuestros felinos favoritos se drogan con una planta llamada catnip, o menta gatuna. El gato se come la flor de esta planta y se frota con sus hojas y tallo. Al igual que un humano cuando consume drogas potentes, el gato sufre de alucinaciones, cambios en el comportamiento, hiperactividad, y hasta excitación sexual, cuando consume catnip. Para sorpresa nuestra no solo se drogan con catnip, los gatos también disfrutan de una variedad de drogas. Un ejemplo es la ayahuasca o yagé que es codiciada por felinos salvajes.

Por otro lado, tenemos a los delfines.

Estos majestuosos mamíferos se han observado pasando peces globo de un delfín a otro con el fin de drogarse. Al parecer, masticar el pez globo libera una neurotoxina que hace que los delfines entren en un tipo de trance psicodélico.

Pasando al pastizal, nos damos cuenta que hasta las vacas se drogan con la planta locoweed.

La planta locoweed actúa como tranquilizante e induce al bovino un estado de pasividad transcendental. Trágicamente, una vez que las vacas consumen la planta, se vuelven adictas a ella y esto ocasiona terribles consecuencias, ya que eventualmente produce una alta toxicidad en el animal. Con el tiempo las pobres vacas, ahora adictas, terminan sufriendo de pérdida de peso, abortos espontáneos, y depresión.

En las montañas nos encontramos con las cabras cornudas.

Estas se drogan de manera adictiva con líquenes alucinógenos. Las cabras trabajan arduamente para conseguir esta droga ya que se encuentra en terrenos rocosos y difíciles de andar. Los pastores quedaron perplejos cuando notaron el comportamiento extraño de las ovejas que consumían los líquenes, en comparación con las que no consumieron la hierba.

El caribú, los ciervos y los grandes alces buscan una seta llamada agárico de mosca bajo la nieve para drogarse.

Este hongo les proporciona una sensación de embriaguez, lo que los vuelve vulnerables ante cualquier depredador.

Todo esto nos deja más que claro que los animales pueden sentir placer con las drogas, pero al igual que los humanos las consecuencias pueden llegar a ser mortales.