¿Sabías que en japón existe un museo de parásitos?

Los parásitos y los seres humanos tienen una relación mucho más estrecha de lo que la mayoría de la gente imagina. O quiere. Ya sea dentro del cuerpo, fuera de él, o en nuestro entorno, estos organismos, a veces benignos, a veces peligrosos, nos acompañan día y noche. Para las personas que sufren de hipocondría, son un tema bastante delicado. Aunque no hay que ser hipocondriaco para sentir revoltijo al saber que hay organismos alimentándose de y reproduciéndose en nuestro cuerpo.

Como dije, los parásitos se encuentran en todas partes, en nuestros cuerpos, en nuestros alimentos, en nuestras mascotas, y ¡hasta en los museos!

Por muy extraño que parezca, existe un museo en Tokio, Japón, que está dedicado exclusivamente a estas desagradables criaturas.

Allí  se encuentra una  variedad de 60.000 organismos, y 300 de ellos son expuestos.

El doctor Kamegai, fundador de este tétrico museo, recorrió todo el Japón en busca de los diferentes parásitos que ahora pueblan ese edificio. La primera fase de recolección de los organismos duró varios años. ¿Se imaginan los lugares donde tuvo que estar para conseguir algunos especímenes? La segunda fase, la de investigación, todavía no ha terminado ya que el pobre doctor terminó obsesionado con el tema.

El Museo Parasitológico de Meguro consta de dos pisos. En el primero se encuentran organismos que viven en ambientes externos. Cestodos, equinococos, anisakis, por nombrar algunos. Pero no es sino en el segundo piso donde comienza el contenido realmente perturbador. Pues es allí donde los visitantes de estómagos fuertes  encuentran un universo de parásitos, todos capaces de habitar dentro de los seres humanos.

¡De bienvenida se encuentra una enorme tenia de 8,8 metros! Este grotesco parasito fue adquirido por un hombre luego de comer pescado contaminado. ¿Te puedes imaginar lo que es tener un monstruo de esa envergadura dentro de ti, consumiéndote desde adentro?

Para los curiosos por aprender, esta parte del museo cuenta con carteles con detallada información e ilustraciones referentes a los parásitos. Los precavidos podrán encontrar allí las posibles formas de contagio.

Para los que son en realidad morbosos, el museo también cuenta con una tienda de recuerdos, por supuesto todos parasitológicos. Ya que la entrada al museo es totalmente gratis, vale la pena invertir en una franela adornada con la facha de un fastidioso piojo, o de una asquerosa lombriz.