¿A quién te atreves a llamar mi hermano?

My brother and sister… mein Bruder und meine Schwester… Wǒ de xiōngdì jiěmèi… mon frère et ma soeur… mio fratello e mia sorella… Watashi no ani to imōto… meu irmão e irmã… ndugu yangu na dada yangu…

¿A quién te atreves a llamar mi hermano, mi hermana?

Al que pertenece a tu misma familia. Al que tiene la misma religión. A tu amigo entrañable.

¿Y a aquél que vive del otro lado de la frontera?

¿Y a aquél que habla otro idioma?

¿Y a aquél que piensa diferente?

Hay una teoría que dice que todos los seres humanos descendemos de una sola hembra que vivió en algún punto de la costa este de África Central. A esa antigua madre se le conoce como la Eva Mitocondrial.

¿Tú llamas hermano a tu hijo? No, pero lo es.

¿Tu llamas hermana a tu madre? No, pero lo es.

Hermano es un término omnímodo que nace del reconocimiento de que tenemos un origen común.

Suponte que la hipótesis de la Eva Mitocondrial no es cierta, el origen único se mantiene. Toda especie nace de un individuo que se separa genéticamente de su progenitor por un pequeño detalle que se hace significante a medida que éste individuo diferente sobrevive y se reproduce. El cambio se hace permanente, se desarrolla, suma otro cambio que lo separa aún más, y así sucesivamente hasta que le es imposible mezclarse con miembros de su antigua estirpe. Nace una nueva especie.

Ese primer individuo diferente es el Adán de la especie. Su origen común.

Pero en los humanos hay algo más. No solamente somos hermanos genéticos, por decirlo de alguna manera, somos también hermanos de conciencia, esa cualidad única y especial que nos identifica como seres humanos.

De una manera o de otra ese Adán, ese padre del linaje humano, tenía la semilla de la conciencia en él. Quizás ese fue el detalle que lo separó del resto en primer lugar. En cualquier caso la aparición de la conciencia ha sido catalogado como una singularidad, un acontecimiento único que no ha tenido solución de continuidad desde que apareció por primera vez.

¿A quién te atreves a llamar hermano? ¿A quién te atreves a negarle el origen que comparte contigo?

Aquél que comparte contigo una madre y un padre no es idéntico a ti. De hecho puede ser diametralmente diferente en todo. Sin embargo no puedes negar el hecho, no la suposición ni la hipótesis ni la especulación, el hecho, de que es tu hermano por razón de su origen común.

Todos los seres humanos tenemos un origen común. Este origen común no es una abstracción, es un hecho.

Tu condición de ser hijo de tal y cual no es menos abstracta, al final de cuentas, ¿quién te asegura a ti que eres hijo de ese particular tal y cual? Ni siquiera un examen de ADN puede darte un 100% de seguridad. Sin embargo no lo pones en duda.

No pongas en duda tampoco el origen común de todos los humanos.

¿A quién te atreves a llamar hermano?

Quizás de esto depende el sentido de tu vida.