De pintura a música: el trabajo de Pepper en el museo

Imagínate por un momento que no puedes ver, eres invidente, pero aun así decides no limitar tu experiencia a lo de siempre. Decides entonces visitar un museo.

Digamos además que ese museo es el Museo Smithsonian de Arte Americano en Washington D.C.

¿Y por qué decide un ciego visitar un museo de arte? ¿Qué espera “ver”?

Es que quieres ir a conocer a Pepper

Pepper

Pepper es un robot, es un guía de museo programado para interactuar con las personas y participar en eventos educativos. Es un elegante, atractivo y amistoso miembro del personal del museo que le permite a un visitante interactuar con el contenido y actividades de aquél por medio de una pantalla adosada a su pecho.

Pero Pepper hace más, mucho más. Sus diseñadores y constructores, SoftBank Robotics USA, decidieron expandir sus capacidades para convertir la visita al museo en una experiencia multimedia con fines educativos.

De esta manera el robot se transforma en una plataforma multidimensional que profundiza el vínculo del visitante con el arte y su significado.

¿Cómo lo hace?

El complejo proceso puede describirse de la siguiente manera. Los sensores visuales de Pepper usan rutinas de reconocimiento facial para detectar el estado de ánimo del visitante en cinco categorías, feliz, triste, airado, sorprendido y neutral.

Una vez determinada cuál es la emoción relevante Pepper escoge, de un total de 50 obras de arte guardadas en su memoria, una que corresponda con lo que “vio”, y se la presenta a la persona en la pantalla.

Esto establece inmediatamente una relación entre lo que esa persona siente en ese momento y el significado de la obra, su espíritu, el mensaje oculto tras la imagen y el color, lo que el pintor estaba sintiendo cuando decidió plasmarlo en un lienzo. Integra al visitante con el lado humano del arte.

Pero Pepper no se queda ahí, acto seguido envía la pintura codificada a un procesador de música sintética que la convierte en una melodía nacida de la forma, el color, la escena, correspondiente al mensaje simbólico de la obra.

Un regalo que transmuta

Y es aquí donde tú, que no puedes ver, haces contacto con Pepper, y a través del robot, con el arte que no puedes ver. Pero ahora sabes qué hay en la pintura, sabes que buscaba trasmitir el pintor, sabes lo que sentía y lo que quería pasarte a ti a través de los años y de los cambios.

Ahora el arte tiene forma para ti, tiene sustancia, ahora puedes amar una pintura porque la pintura te habló y se metió adentro en tu alma.

PEPPER SE PONE A BAILAR TAN PRONTO LA SACAN DE LA CAJA