Excelentes prácticas para el bienestar desde todas partes del mundo

No es necesario decirte que, con mucha frecuencia, nos olvidamos de hacer cosas para promover nuestro bienestar, que estamos dispuestos a sacrificarlo en aras de otras cosas más importantes, o urgentes, o necesarias.

Más importante que tu bienestar. ¿En serio? Esto es como decir que es más importante el agua en el radiador de tu coche que en tu boca.

Es como decir que hay que trabajar hasta morir para poder vivir.

Si bien es cierto que a veces se puede sacrificar momentáneamente nuestro bienestar para concretar una tarea específica esto debe hacerse moderadamente y con la mente muy clara sobre la verdadera meta a largo plazo.

Aprende de los que saben. Dale un vistazo a lo que hacen en otros países para relajarse y dale un espaldarazo a tu bienestar.

En Islandia las aguas termales son un pasatiempo nacional, no hay pueblo en donde no se vean familias enteras y enormes grupos de amigos disfrutando y calentándose el alma en sus piscinas termales. Es por eso que 19 horas de oscuridad al día en invierno no los deprimen ni los arrechicopalan.

El poeta noruego Henrik Ibsen acuñó el término friluftsliv en 1859 para describir una actitud de disfrute de la naturaleza y las actividades de campo. Salir afuera y reconectarse con árboles, aire y animalitos, es siempre vigorizante y refrescante.

Los suecos han hecho del descanso de media mañana un arte. Lo llaman fika y no es solamente un alto en el trabajo para tomarnos un café mientras seguimos hablando del trabajo. Es un rato “aparte” para tomar café y comer tortas, pastel, tartas, bizcochos, y “estar” con los colegas, o amigos, o familia (porque el fika no está restringido a la oficina).

El Tai Chi es el arte marcial de los viejitos. No, mentira… así lo llaman los que creen que lo saben todo de las cuevas de Marte. Son pocas las actividades más relajantes y vigorizantes que la práctica del Tai Chi o cualquiera de las disciplines del Chi Gong. Si te sientes despedazado y repartido entre tu escritorio, tu fábrica, tus deudas y tu banco, tu carro y tus novias, prueba integrarte de nuevo haciendo Tai Chi.

Y ya que nos acercamos al Oriente consideremos los cuencos tibetanos y su música de otro mundo. Todo tiene que ver con el sonido y su capacidad para sanar heridas del alma y, por ende, del cuerpo. Nadie discute la capacidad de la música para tranquilizar y conferir estados de paz y serenidad. Los tibetanos llevaron eso a otro nivel y sus cuencos vibran tanto fuera como dentro de tí.

Siempre hay posibilidad de detenernos a pensar un poco en nosotros, en lo que necesitamos y podemos hacer para darle significado a todo lo demás.