Ponte una bisagra en la cadera y alivia tu espalda

Hagamos un pequeño ejercicio para ver qué tan bien tratas a tu espalda, porque no es cuestión sólo de saber que no la tratas muy bien, sino de aprender qué es lo que estás haciendo para que ella sufra. Porque el problema es que ella no sufre sola, su sufrimiento te lo pasa a ti.

Párate derecho con las manos en la cintura e imagina que alguien deposita un moneda a tus pies para que la recojas.

Lo primero que haces es inclinar tu cabeza para verla. Ya empezamos mal…y luego te doblas por tu cintura para levantarla del piso. Aun peor.

Cada vez que hacemos eso nuestra columna se dobla en una C que contrae los músculos abdominales y pone exceso de presión en la parte baja de ella.

Por alguna razón esta forma de doblarse es típica de nuestra cultura moderna que ha olvidado la mecánica corporal que nos presta eficiencia cuando hacemos trabajos manuales.

Sin embargo, de acuerdo a Suart McGill, antropólogo de la Universidad de Waterloo en Ontario, Canadá, hay otra manera de hacerlo, conservada por los pueblos que viven en ambientes rurales alrededor del mundo haciendo labores de campo, y que ha sido estudiada por años.

A LA DERECHA LA FORMA INCORRECTA DE DOBLAR LA ESPALDA

Se conoce como doblarse en mesa o “bisagrear” la cadera.

Cuando nos doblamos en C sometemos a la columna vertebral a una tensión que se transforma en estrés excesivo para los discos intervertebrales, esas almohaditas de colágeno que constituyen la junta de amortiguación entre vértebra y vertebra.

Bajo esas condiciones de estrés los discos se comportan más bien como unos cojincitos de tela que se deforman, rasgan y deshilachan, convirtiendo todo en dolor de espalda.

Para evitar esto la inclinación del cuerpo hacia adelante no debe producirse en la cintura sino en la cadera lo que te permite mantener la columna vertebral en una posición neutra, derecha, sin tensión.

Para experimentar esto, y aprender la biomecánica de esta forma de doblarse, párate con los pies ligeramente separados y coloca tu mano sobre el hueso púbico, inclínate desde la cadera manteniendo la espalda recta y permite que la mano que cubre tu pubis se deslice entre tus piernas.

Inmediatamente notarás que tus músculos de la parte trasera de la pierna, los isquiotibiales o bíceps femorales, se extienden provocando incomodidad si estás en baja forma. Pero tu espalda se mantendrá libre de tensión y molestias. De todas maneras la molestia muscular en las piernas se evita si doblas ligeramente las rodillas.

Es esa posición, cuando tu mano alcanza el piso, tu espalda estará recta como una mesa.

Campesinos, granjeros, hombres y mujeres del campo en India, Guatemala o en Madagascar, todos usan esta forma de doblarse que preserva y protege los delicados músculos de la región lumbar.