¡Conoce el lugar más eléctrico del mundo!

En una zona poco poblada, cercana a la cuenca del Lago de Maracaibo en Venezuela, se presenta un fenómeno natural único en el mundo. Hablamos de la tormenta eléctrica más intensa y constante conocida por el hombre. Actualmente, este fenómeno posee el record Guinness como el mayor generador de rayos del planeta.

Se presenta desde el mes de abril hasta el mes de noviembre todos los años. Una tormenta eléctrica se produce cada noche, cuyos rayos tienen una intensidad entre 4.000 a 100.000 amperios. Este fenómeno natural  produce de 30 a 60 rayos por minuto, y alrededor de unos 1,5 millones de rayos por año. Su intensidad es de tal magnitud que se puede apreciar a unos 400 kilómetros de distancia.

Este fenómeno denominado el Rayo del Catatumbo, se produce en nubes verticales, a una distancia del suelo entre 2 y 10 kilómetros de altura. Al momento en que los fuertes y cálidos vientos ecuatoriales tocan las aguas del lago, se produce una concentración de vapores que se dirigen a las zonas más frías en la Cordillera de Mérida y la sierra de Perijá. Al toparse con los vientos fríos, bajan las temperaturas y se produce la condensación que genera épicas tormentas eléctricas durante varios meses del año.

Gracias a esta ilimitada producción de relámpagos, se regenera la tan dañada capa de ozono en un porcentaje considerable.  La capa de ozono es una especie de filtro contra los rayos ultravioleta emanados por el sol, por tal motivo el fenómeno del Rayo del Catatumbo aparte de ser único, es sumamente beneficioso y es considerado por muchos científicos como el mayor y principal generador de la capa de ozono en todo el planeta.

Durante  siglos lo ha precedido su fama de ser el faro del Lago de Maracaibo, y una brújula para navegantes. Durante la guerra de independencia de Venezuela, el rayo del Catatumbo  sirvió como faro para los buques del almirante Padilla, y facilitó su dominio sobre las embarcaciones españolas. Incluso los pescadores del lago resultan ser beneficiados por el Catatumbo, pues se dice que hasta los peces se detienen para admirar la belleza en los cielos.

Una asombrosa sinfonía de luces deleita a los habitantes de la zona cada noche. A distancia los rayos parecen salir del lago y reencontrarse con él mismo.