Las zorras que se creen perros o la evolución de una nueva mascota

Los zorros no son perros, aunque pertenecen a la misma familia de los cánidos. Todo el mundo sabe eso. Pero aparentemente algunos zorros no lo saben. O están dispuestos a olvidarlo envidiando los privilegios que durante tantísimos años les hemos dado a los perritos.

Mucha gente ha intentado domesticarlos con variado grado de éxito aunque algunas personas aseguran que son perfectamente domesticables.

El más antiguo registro de esta asociación doméstica entre humanos y zorros data de hace unos 16.500 años cuando un hombre fue enterrado junto con un zorro rojo en una tumba en Jordania.

Esto hecho no compite con la domesticación de los perros que se cree ocurrió hace unos 40.000 años, pero nos ofrece un panorama de otro animal viviendo junto a nosotros por mucho más tiempo del que nadie sospechó.

Los restos del hombre fueron removidos en una fecha posterior, junto con los restos del zorro, lo que deja bien establecido la relación entre los dos. Las personas que movieron los cadáveres consideraron que los dos cuerpos debían seguir estando juntos.

Los intentos de domesticar zorros han sido bastante más serios en Rusia en los últimos años.

Desde 1959 Dimitri Beliayev inició el trabajo de domesticar el zorro plateado, desarrollando una variante que fue conocida como el zorro siberiano, para entender mejor cómo fue el proceso de la domesticación del lobo y su conversión en el perro que todos conocemos.

El Instituto de Citología y Genética de Novosibirsk continuó con este experimento por medio de las diligencias de Lyudmila Trut.

Según los datos disponibles en el año 2016 había 270 hembras y 70 machos viviendo como mascotas.

Estos zorros domesticados han desarrollado características adecuadas para la vida hogareña, les gusta estar cerca de los humanos, aprenden a gemir para llamar la atención y acostumbran también a lamer las manos y caras de sus cuidadores, así como también mueven las colitas cuando están felices o excitados. No se muestran temerosos y son bastante más curiosos que un perro promedio.

Físicamente también han cambiado desarrollando orejas caídas, pelo rizado y cola más corta, su ciclo reproductivo se ha alargado y pierden su olor característico, ligeramente almizclado.

Tener un zorro domesticado ahora es más común de lo que crees y es posible que le haya salido competencia seria al perrito.