Pyramiden, la ciudad destinada a durar para siempre

Cuando fue fundada en 1910 por los suecos en tierras noruegas todo parecía indicar que la cosa iba para largo pero de repente todo se paró en seco.

Su ubicación es la isla Spitzberg, del archipiélago de Svalbard, al norte de Noruega, por encima del Círculo Polar Ártico.

Pyramiden, llamada así debido a la forma de la montaña que queda cerca de la ciudad, era un asentamiento minero cuyo terreno fue vendido a los soviéticos en 1927.

A partir de ese momento fue un lugar próspero que llegó a tener unos mil habitantes permanentes, la mayoría mineros rusos y ucranianos. La extracción del carbón les dio ciertas ventajas económicas y logísticas sobre los otros asentamientos del archipiélago permitiéndoles disfrutar así de unas condiciones bastante mejores.

Llegaron a tener tuberías que conducían agua caliente a las casas e invernaderos, establos, y hasta piscinas. Los huertos eran fertilizados con el estiércol de las vacas, cerdos y aves de corral, logrando cosechas adecuadas de tomates, pepinos, cebollas, lechugas, y otros. Para dar unas cifras de lo eran capaces de hacer diremos que en el año 1975 los lugareños produjeron 35 toneladas de carne, 48.000 litros de leche y 110.000 huevos. Nada mal para un pequeño pueblito arriba en el Ártico.

Pero un día de 1998, la compañía minera estatal soviética, Arktikugol Trust, decidió terminar operaciones. En escasos 5 meses no había un alma en Pyramiden.

La ciudad quedó convertida en un pueblo fantasma con las casas y talleres llenos de las cosas de la vida diaria industrial soviética que la gente no tuvo el tiempo, o las ganas, de llevarse consigo.

Todo el asentamiento está congelado en el tiempo. Literalmente.

Los científicos e ingenieros estiman que, debido a las características del clima ártico, las estructuras tienen una expectativa de vida de unos 500 años. Mucho más que lo que se espera de las construcciones humanas en otras partes.

La principal amenaza para Pyramiden ahora son los turistas que no pierden oportunidad de llevarse un recuerdito cada vez que pueden. Se están haciendo esfuerzos para mejorar la vigilancia y las condiciones de hospedaje en sitio en función de preservar expresiones de una forma de vida singular. Por ejemplo, la famosa casa de botellas, hecha de botellas de vidrio blancas y verdes.