¿Se acerca el fin de Facebook?

La supuesta relación de una sucia e ilegal manipulación de las cuestas personales en Facebook con el triunfo de Trump es noticia conocida por todos. Desde que el tema salió a relucir la controversia no ha parado y las preguntas siguen dando vueltas en las mentes de todo el mundo.

¿Qué tan crítica puede ser la información que le suministramos a Facebook? ¿Para qué tramoya se puede prestar esa información? ¿Qué clase de controles se podrían implementar? ¿Qué podrían hacer los usuarios?

El problema no es pequeño ni inofensivo. A comienzos de septiembre el Gerente de Operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, tuvo que presentarse ante la Comisión de Inteligencia del Senado de los Estados Unidos para una audición sobre la responsabilidad de Facebook en las elecciones presidenciales pasadas en la cual Sandberg aseguró que su compañía estaba haciendo todo lo posible para evitar que una situación así volviera a ocurrir.

Pero volvió a ocurrir

Filipinas es un país que adoptó completamente a Facebook como la única fuente de información y el gobierno de su presidente Rodrigo Duterte ha hecho un trabajo exhaustivo usándolo para sus campañas de tergiversación de la verdad. Un ejemplo muy bueno de cómo se convierte un instrumento social en un arma.

En Myanmar hay evidencias del uso de Facebook para promover campañas de violencia contra los musulmanes Rohinyá y hay varias denuncias de su uso contra inmigrantes en todo el mundo.

Ya no es cuestión de si se está usando o no a Facebook para promover odio, violencia y desinformación, sino qué se puede hacer para evitar esta situación.

Plataformas masivas

¿Cómo se controla una plataforma usada por 2 mil millones de usuarios? ¿Cómo evitar la explotación y mal uso de información que puede darle la vuelta al mundo en un segundo y unir en un solo grupo global a todo un planeta? ¿Cómo controlar que no se reflejen en la plataforma los más bajos y oscuros impulsos de sus usuarios?

Nadie duda ya de que la distribución de la información puede causar un daño difícil de calcular y predecir y Facebook tiene un dilema moral que resolver.

¿Deben los gobiernos regular a Facebook? ¿Debe la información que le suministramos ser filtrada o monitoreada? ¿Seguiría siendo entonces libre información?

¿Es bueno que un pequeño grupo de páginas web, a saber, Facebook, Twitter, Google, abarquen la totalidad de la comunicación humana?

Mejores políticas de operación, regulaciones gubernamentales, apertura para la entrada de compañías pequeñas que quieran competir. Todo esto puede ser evaluado y probado.

Pero nada puede substituir la acción de los usuarios. En Estados Unidos, a raíz de la controversia Trump, el 42% de los usuarios se fueron de vacaciones extendidas de Facebook y el 75% han hecho algo para disminuir su impacto en sus vidas.

Mantenerse alerta, ser críticos y celosos del poder que les damos. Esa es la mejor defensa.