Tú no necesitas la locura rabiosa del volante. Sugerencias para evitarla

Todo el mundo impaciente, niveles de estrés y ansiedad altos como edificios, ruido y calor, el convencimiento que el universo conspira para que tú llegues tarde.

Ese es el origen de la ira en la carretera y el por qué la razón es atropellada por los autos con tanta frecuencia.

No hay nada como el tráfico pesado para sacar al gorila que todos llevamos dentro.

Pero esto no tiene que ser así.

El tráfico pesado es una magnífica oportunidad para fortalecer tu conciencia de estar allí mediante tu atención plena, restaurando el equilibrio y la perspectiva.

Aquí están unos sencillos pasos a seguir mientras estás al volante.

  1. Primero abre un espacio donde puedas ubicarte afuera de la zona de conflicto: toma una respiración profunda. Es el primer acto para activar tu atención y abrir los canales por los cuales acceder a tu perspectiva y balance. Esta simple respiración pone distancia entre el estímulo agresivo del tráfico y tu sobrerreacción a él, además de que envía una muy necesitada dosis mayúscula de oxígeno al cerebro.
  2. Pregúntate qué necesitas. Averigua qué es lo que necesitas, tráelo a tu atención, identifícalo, aprovecha el espacio que abriste con tu respiración para abrazar lo que necesitas. Ya sea que necesites seguridad, o alivio, o reconocimiento, o tranquilidad, primero identifícalo. Míralo de frente con tu atención.
  3. Date lo que necesites. El caso es que cuando uno coloca bajo la atención cualquier elemento de nuestra vida, sea física, mental o espiritual, nos damos cuenta de que, en realidad, no estamos separados de él, de otro modo no podríamos observarlo. Yo no puedo observar el Kilimanjaro porque no estoy ni siquiera remotamente cerca de él. Pero puedo observar mi incomodidad porque no estoy separado de ella. Simplemente creíamos que no lo teníamos porque lo habíamos dejado fuera de nuestra conciencia. Entonces lo que necesitas está justo ahí contigo. Si lo que necesitas es un poco de paz no tienes más que prestarle atención para saber que la puedes hallar en ti. Dátela. Déjala que a través de tu atención te alcance completamente.
  4. Realiza que todos los demás conductores son personas justo como tú, con las mismas necesidades. Verás caras de ansiedad pero también verás expresiones de felicidad y tranquilidad. Vale mucho eso. Dirige tu atención hacia ellos y ya dejarán de parecerte gorilas.
  5. Respira de nuevo y deja que todo fluya, que tu estado interno se expanda y convierta todo lo demás en algo nuevo gracias a tu atención plena. Cuando tú aplicas tu atención solo existen tú y lo que observas. Todo lo demás desaparece.