Quieres ir a Marte, pero… Los viajes espaciales, tus músculos y la procreación (Parte III)

Se necesita investigación adicional para determinar qué significan, en todo caso, los variados cambios físicos para la cognición o la salud psicológica haciendo vida fuera de nuestra segura y protectora atmósfera terrestre. Pero el último estudio se suma a la creciente evidencia de que la vida entre las estrellas puede tener consecuencias duraderas para los aventureros nacidos en la Tierra. Aquí te mostramos lo último que encontramos.

Músculos malsanos y huesos frágilesLa gravedad obliga a los cuerpos en la Tierra a trabajar en forma sorprendente, incluso cuando estás tirado en el sofá viendo lo mejor de Netflix. Pero tales fuerzas ya no se aplican en el espacio. Esto significa que los músculos crecen rápidamente y los huesos se vuelven más propensos a las roturas. Los astronautas pueden perder aproximadamente uno a dos por ciento de su masa ósea cada mes, con las mayores pérdidas en la espalda y las piernas. Esta pérdida aumenta el calcio en la sangre y por lo tanto el riesgo de cálculos renales.

Los científicos han estado conscientes de estos graves impactos durante un tiempo, y los residentes de la Estación Espacial Internacional ejercitan vigorosamente para contrarrestar la pérdida de músculos y huesos en la vida de baja gravedad. Los cambios en la dieta, con énfasis en los alimentos ricos en calcio y vitamina D, también ayudan a reducir el riesgo. Por ejemplo, el diseño de los guantes pudiera causar que las uñas de los astronautas se caigan.

Pero solo hay muchas maneras en que los habitantes del espacio pueden trabajar, y todavía hay un período de reajuste una vez que están en tierra en la Tierra. “Sostener mi cabeza en alto es una experiencia nueva y extraña”, dijo el astronauta Chris Hadfield después de su estadía en el 2013 en la EEI. “No he tenido que sostener mi cabeza sobre mi cuello durante cinco meses”.

Esperma flexible y elásticoAunque hay muchos efectos negativos del espacio, hay algo de lo que los futuros transeúntes del espacio no deben preocuparse: la fabricación del bebé. Un estudio de 2017 descubrió que después de nueve meses en órbita, los espermatozoides de ratón liofilizados aún podían producir camadas saludables de ratones bebés.

Por supuesto, tener relaciones sexuales en el espacio todavía puede plantear un problema. Nadie ha admitido aún probar esto, pero la física de baja gravedad no está a nuestro favor. Aun así, los resultados del estudio con ratones sugieren que las tecnologías de reproducción asistida podrían ayudar a las generaciones futuras a poblar otros planetas.

Hasta aquí, hemos visto algunos de los otros cambios biológicos para los que las personas que se dirigen a la órbita, tendrán que prepararse. Y luego de verlos, ¿Qué dices? ¿Te animarías a participar en la población del espacio en un futuro? Estaremos leyendo tus comentarios.