Un homenaje para Stan Lee

Hay personajes que le dan alma a un fiesta, hay otros que le dan vida a un conferencia, y hay otros que modean generaciones.

Stan Lee fue de estos últimos.

Se ha hablado del entretenimieto que Stan Lee le ofreció al mundo, un tema que a él mismo siempre le preocupó y en este sentido Stan Lee deja una huella como pocos.

Pero yo quiero ahora hablar de lo que uno aprendía con los comics.

Yo no soy fan de los comics pero soy un apasionado de la ciencia ficción y reconozco y aprecio a los comics como una expresión gráfica de ese interesante subgénero de la ciencia ficción que colinda y se mezcla, a veces de forma fascinante, con la fantasía.

Pero los comics fueron una lecura importante cuando era un niño. Uno de mis tíos maternos trabajaba en una de las edirotiales que distribuían cuentecitos, como los llamábamos, y todas las semanas me inundaba con ellos.

¿Me entretenían? Sin duda, pero además, sin darme cuenta de ello, me enseñaban.

Fue con los comics que yo aprendí por primera vez la relatividad de las leyes físicas cuando el Flash quedó incosciente cuando chocó con un pedazito de papel que se cruzó en su supersónico camino.

Fue con los comics que aprendí por primra vez que el universo puede influir en ti y cambiarte cuando ví como una arañita le picaba a Peter Parker.

Fue en los comícs cuando entendí por primera vez que la mitología era una fuerza social viva cuando vi a Thor cayendo como pavoroso rayo en medio de una ciudad.

En los cuentecitos fue donde comprendí por primera vez el potencial de la tecnología cuando vi a Iron Man recargando su traje enchufándolo a la toma de corriente de una pared.

Los comics, de una forma muy sutil, sin extenderse en lecciones que los niños no hubieran podido seguir, fueron y son una fuente de conocimiento variado.

Stan Lee fue uno de los señores de ese mundo. Fue uno de los pocos que pudo darse el lujo de moldear con sus aventuras de colores y movimineeto a un par de generaciones, por lomenos, y llevarlas a mundos de fantasía sin par.

Stan tuvo la fortuna y bendición de ver a sus dibujos evolucionar de una página de papel barato a un producto casi perfecto de luz, sonido, terror y heroísmo.

¿Por qué los superhéroes han encantado a tantos y por tanto tiempo?

Porque los superhéroes somos nosotros.

Buen viaje, Stan, ve a reunirte con los verdaderos superhéroes.

Descansa en paz. Well done.