La vida oscura del color umbra

También se conoce como ocre oscuro, pardo oscuro o tierra sombra. Un color de tierra tan antiguo como antiguo es el arte y que ha sido usado con frecuencia para señalarnos la vía hacia la profundidad de la tierra como metáfora de nuestro interior oscuro e intenso.

Hay dos corrientes que explican su nombre. Originalmente se conoció como “terra d’ombra” en referencia a la región italiana de Umbría donde se usó profesionalmente por primera vez en el sigo 15.

Otros dicen que su nombre proviene de “umbra”, sombra en latín, por la capacidad que les da a los artistas de expresar las profundidades del lado oscuro del espíritu.

Veamos cómo los pintores se apoyaron en el umbra para transmitirnos su sentido terrenal, carnal, oscuro y vital.

Su primer uso

Fue parte de la primera paleta de colores que el hombre usó en las fascinantes pinturas cavernarias prehistóricas de animales, escenas de caza y extraños símbolos.

Su pase a primer plano

Fue en el Renacimiento cuando el umbra se afianzó en los lienzos inmortales permitiendo que los pintores realizaran obras con mucho más sabor a una humanidad real y cruda.

En El caminante de Hieronymus Bosch el umbra se pasea por toda la obra señalando el abandono en el rancho de la izquierda, las sombras que rodean al hombre y, en un tono bastante más pálido, en el mundo pastoral hacia dónde camina. El pecado, la profundidad de la indecisión humana y la esperanza de superarla, todo está indicado magistralmente usando la tierra sombra como componente inevitable de la humanidad.

En 1596 Caravaggio hace del umbra un protagonista en el eterno juego del arte entre la luz y la sombra. En su obra Joven Tocando el Laúd la profundidad de las sombras de las cuales el joven músico se mantiene apartado con la pureza de su música, es dada con un umbra oscuro que es tan protagonista como el joven.

Luego fue Rembrandt, quizás el más grande retratista de todos, quién le dio al umbra la dimensión humana que le daría a sus retratos la solidez de la tierra y la ascensión del espíritu.

En los paisajes el umbra es usado para recordarnos la presencia de la naturaleza plena. J M W Turner, en su acuarela La Costa de Yorkshire, tinta todo el mundo con una aguada en umbra que solidifica las fuerzas profundas e insondables de la naturaleza que son contempladas con asombro por los humanos.