No busques estas imágenes en Google

Es en serio. Esto no es un ejercicio de sicología inversa en donde te digo que no hagas algo precisamente para incitarte que lo hagas.

Hay imágenes que hacen daño. Esto lo sé por experiencia propia. Las malas noticias, en diarios, en la web, siempre son acompañadas de fotos que no son edificantes. Si así no fuese no serían malas noticias. Pero, como todo, hay varias categorías de malas noticias y la mayoría de ellas son parte de la rutina de la vida en todas partes del mundo.

Pero aquí no estoy hablando de eso, yo estoy hablando de imágenes que hacen daño, que te dejan un sabor horrible en el alma. Los días más deprimentes de mi vida los pasé después que una vez se me ocurrió estudiar la Masacre de Nanking.

Te lo advierto, si ves fotos de los siguientes eventos la miseria humana te clavará sus garras en el espíritu.

Los experimentos con el Agente Naranja

El Agente Naranja fue un defoliante que el ejército norteamericano usó en Vietnam para negarle a los soldados norvietnamitas lugares en la selva donde ocultarse. Más allá del perjuicio ecológico, el daño a los seres humanos fue horripilante.

Pero yo me refiero a los experimentos que condujo el Dr. Albert M. Kligman, quién inyectó el agente en la piel de presidiarios para ver cómo ésta reaccionaba a los químicos.

La masacre de Nanking

En 1937, durante la guerra chino-japonesa, Japón tomó la ciudad que era entonces la capital de la república china y luego se pasó seis semanas torturando, violando, despedazando, a hombres, mujeres y niños. Todo lo que, nadando en maldad, un hombre puede hacerle a otro, se hizo en Nanking, y luego hicieron más.

Los bomberos de Chernóbil

Cuando finalmente se dio la alarma sobre el peor accidente nuclear de la historia los equipos de respuesta, civiles y militares, se apersonaron en el lugar para tratar de controlar el fuego y ayudar a la urgente evacuación de los residentes de la ciudad. Todos esos valientes hombres luego sufrieron las consecuencias de un baño radiactivo, sumado a un equipo de protección inadecuado a todas luces, que les produjo que su piel se les derritiera encima a las pocas horas del evento.

El experimento Tuskegee

En 1932 600 varones de raza negra, 399 de ellos enfermos de sífilis, fueron usados para estudiar la enfermedad sin decirles que estaban contaminados ni proporcionarles tratamiento médico. Se pretendía así observar cómo la sífilis no tratada progresaba hasta el final causando ceguera, locura y muerte. Además 40 esposas y 19 hijos e hijas fueron infectados y observados.

No solamente las imágenes son chocantes en extremo pero su origen, una maldad calculadora y una indiferencia a veces inhumana, difícil de describir o asimilar, convierte a estas fotos en testigos de lo peor que hay en nosotros.