¿Qué tienen en común un cilindro de platino, Francia y cuán gorda estás?

Aun a riesgo de recibir una respuesta en el estilo de “¡No es tu problema!” te pregunto, ¿Cuánto pesas tú? ¿Estás gorda?

Bueno, eso depende de cual cilindro uses para compararte.

En la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, en Francia, hay una bóveda donde está guardado el kilo…no el Kilo.

El Gran K

Como es conocido, es un cilindro hecho de una aleación de platino e iridio que es la medida estándar internacional del kilogramo contra la cual todas las otras medidas de peso en el mundo se comparan.

No es que lo hicieron para que pesara un kilo. Ese cilindro define al kilo.

Está hecho de esos metales porque fue construido para perdurar sin cambios a lo largo de cientos de años.

Este cilindro está más cuidado que las joyas de la corona y sólo sale de su envase de doble comapana de cristal para compararlo, estableciendo en el proceso la validez de un número límitado de copias dispersas alrededor del mundo.

Por ejemplo, en Maryland, Estados Unidos, hay dos copias bajo resguardo en un ambiente controlado del Instituto Nacional de Medidas y Tecnologías. Uno de los conservadores del Instituto, Zeina Kubarych, dijo que ellos evitaban dentro de lo posible de tocarlos ni siquiera con manos enguantadas.

La limpieza de estos objetos es delicada y estricta, un ligero pase con un trapito de gamuza lleno de etanol y éter.

Stephan Schlamminger, otro de los cinetíficos en Maryland dijo en 2015 que su preocupación era que ¡tocándolos uno podía provocar la pérdida de algunos átomos!

¿Qué está pasando entonces?

De que los cilindros están engordando. O es eso o el Gran K está perdiendo peso.

Nadie lo ha puesto a dieta pero el K perdió 50 microgramos desde 1889.

La otra posibilidad es que sus copias están engordando, ganando átomos poquito a poquito hasta completar esos terribles 50 microgramos de más.

De cualquier manera parece de que las preocupaciones de Stephan eran justificadas.

Quizás te parezca que 50 microgramos no es nada. Despues de todo un microgrmao es la milmillonésima parte de un kilogramo: un grano de arena puede pesar unos 11.000 microgramos y una bacteria promedia 9,5 microgramos.

Imagínate nada más lo que afectaría al comercio mundial si el kilo que se usa para pesar todo cambia. Esos 50 microgramitos se convierten en billones de euros que se ganan o dejan de ganar en cada operación.

De manera que la Oficina Internacional de Pesos y Medidas tomará una decisión a finales de este año sobre un sustituto que base su precisión en leyes físicas más exóticas como la constante de Planck y campos magnéticos aplicadas a un aparato conocido como la balanza Kibble.

Volviendo entonces a la pregunta original…no hombre no, tranquila, 50 microgramos de más no se ven para nada.