¿Tienes un jefe obsesivo? Aquí te decimos cómo sobrevivir

Closeup photo of woman locked in chain typing on laptop

¿Qué hacer si tu jefe es un trabajador obsesivo? ¿Qué crees que espera él de ti?

Una oficina de trabajo es un conglomerado de personas con diferentes expectativas, capacidades y éticas de trabajo. Cada uno trabaja de forma diferente, con distintos ritmos e intensidad, reflejando su carácter y personalidad intrínseca. Todo esto hace que una oficina pueda llegar a ser un caos, un mercado dominguero o una cuadra de comadronas.

Para eso está el jefe. El jefe está para controlar y poner orden. El jefe está para establecer una pauta, un ejemplo, un rol.

¿Y si esta pauta es de trabajar sin parar 24×7?

El jefe que, literalmente, no para

Cuando un jefe tiene esas características el empleado tiene pocas opciones: o lo copia o luce como un haragán.

Pero trabajar obsesivamente es un vicio, es una compulsión enfermiza que tiene un enorme potencial para arruinar familias y vidas. Trabajar compulsivamente es un escape hacia la absorción ilimitada para no tener tiempo de mirar o sentir otras cosas que no gustan.

O tal vez la razón es que existe una necesidad imperativa de demostrar eficiencia, de expresar perfección, de cambiar lo externo sin pausa tratando de cambiar algo adentro.

En todo caso es una obsesión y, como tal, no aconsejable.

Por otro lado, sin no sigues el ritmo del jefe, entonces eres un haragán, un trabajador con poca capacidad de esfuerzo y rendimiento.

¿Qué hacer?

1. Habla con él. Ten una conversación honesta acerca de sus y tus expectativas. Puede ser que el jefe está consciente que su ritmo de trabajo no es para todo el mundo. A lo mejor se trata de algo temporal. Quizás él sea feliz con tus reportes entregados a tiempo y nada más.

Pero si no preguntas, si no hablas, no podrás averiguarlo.

2. haz respetar tu espacio. Primero asegúrate de que cumples con tu trabajo tal como lo describe tu posición, que eres puntual y asertivo, y luego deja claro cuál es el terreno que no es propiedad de la oficina. Si tu fin de semana es tuyo no dejes que la oficina o el jefe te lo roben.

No contestes el teléfono el fin de semana, o contesta para decir que te ocuparás de eso el lunes.

3. mantén la comunicación abierta. Además de cumplir bien con lo que te toca hacer mantén a tu jefe informado todo el tiempo mediante reportes regulares o con reuniones rápidas informativas. Haz hincapié en lo que produces, no en las horas que inviertes en eso. No tengas temor de afirmar tu espacio personal si, al mismo tiempo, le demuestras que no habrá problema para cumplir con los compromisos laborales.

Si quieres dedicarte 110% a tu trabajo está bien, es tu opción, pero que no sea una imposición debido a un equivocado concepto de subordinación.