El hombre que pintó su aldea para salvarla

¿A quién se le ocurre comenzar una vida artística a los 86 años?

Bueno, a Huang Yung-fu. Pero eso no es lo mejor, lo mejor es que 10 años después todavía lo está haciendo.

Con un entusiasmo envidiable, además.

Su día comienza a las 4 de la mañana, cuando el resto del mundo está durmiendo, entra a su cuarto de pinturas, escoge los colores, hace las mezclas deseadas y sale a buscar un pedazo de pared, techo, pavimento, lo que sea, para pintar.

Todo comenzó con un pequeño pájaro pintado en su dormitorio y ahora su arte cubre toda su aldea. Literalmente.

Rainbow Village

Es un antiguo asentamiento militar taiwanés que estaba destinado a ser demolido y ahora recibe más de un millón de visitas al año, atraídas todas por el atractivo arte y la simpatía de Yung-fu.

Sus encantadoras y calidoscópicas imágenes van desde astronautas hasta samuráis pasando por pintorescos animales y escenas domésticas surreales.

Originalmente Rainbow Village fue construido como un refugio militar temporal para los millones de soldados y civiles que huían del gobierno comunista de Mao Zedong. Con el correr del tiempo los refugios comenzaron a deteriorarse y el gobierno decidió demolerlos todos. De los casi 900 que se construyeron sólo 30 quedan.

Estos refugios se volvieron permanentes con el tiempo y fue aquí donde Yung-fu se quedó a vivir después de terminar su honroso servicio militar. Él afirma que esa aldea es el único hogar que tuvo en Taiwán por los últimos 40 años por lo que, cuando se enteró que lo iban a demoler, comenzó a pintar.

Para ese momento Yuang-fu era el único residente de la aldea.

Grandpa Rainbow

Un día un estudiante de la Universidad Ling Tung descubrió las vibrantes pinturas de Yuang-fu, supo de la inusual, solitaria y heroica lucha del abuelo para salvar su hogar. Rápidamente realizó una recolección de dinero para comprarle al artista pinturas y lanzó una campaña en contra de la programada demolición.

No pasó mucho tiempo antes de que el alcalde cediera a los decenas de miles de cartas que le pedían detener la destrucción del bello lienzo que Grandpa Rainbow había creado a partir de concreto y ladrillos.

Finalmente Rainbow Village se convirtió en Parque Público.

“Yo ya no puedo hacer muchas cosas, pero aún puedo pintar. Me mantiene sano y añadir color a una cosa vieja la puede convertir en algo bonito”.

Su arte está inspirado en las memorias infantiles de mascotas, amigos y maestros, que nunca pudo dibujar cuando era niño.

Un viejo soldado que dedica sus últimos años a honrar su infancia, su pueblo, su imaginación, dejando un legado artístico y preservando al mismo tiempo su hogar. Esto es una sublime poesía difícil de superar.