¿Por qué nos gustan tanto los robots?

En el 2007 el periódico estadounidense Washington Post publicó la historia de un militar que envió a un robot a desactivar un campo minado. El robot perdía pedazos cada vez que una mina detonaba. Al poco tiempo el militar detuvo la misión porque no podía soportar ver a la pobre máquina arrastrándose en pedazos para seguir desactivando explosivos.

¿Por qué tendemos a simpatizar con robots? ¿Por qué hubo personas que se negaron a desconectar a Neo cuando el pequeño robot les dijo que tenía temor a no despertar más? ¿Por qué nos familiarizamos rápidamente con un robot juguete al punto de acariciarlo como si fuera una mascota viva?

Los robots vivos

La ciencia ficción nos ha presentado desde hace mucho con figuras de robots interactuando, incluso intimando, con humanos. Es difícil no simpatizar con R2D2 o con Sonny (I, Robot).

Pero hay algo aún más sutil en esto. La evolución nos ha predispuesto a asignarle vida e intención a todo lo que se mueve. De manera que tendemos a tratar a los robots como si estuvieran vivos. En experimentos se ha visto cómo las personas se sienten incómodas cuando se les pide que toquen las partes íntimas de robots.

La industria lo sabe y es por eso que los robots diseñados para trabajar cerca de humanos son diseñados con caras y ojos que inciten a una respuesta amigable.

Los robots entre nosotros

Hace mucho tiempo atrás los humanos también entraron en contacto cercano con otros seres que fueron, con el correr de las edades,  utilizados como herramientas, armas, trabajadores y amigos. Me refiero a los animales que son ahora nuestro ganado y mascotas.

La tecnología robótica está ahora poniendo a los robots en una situación parecida. Cada vez más conseguimos robots dondequiera haciendo una gran variedad de tareas y es posible que nos unamos a ellos de la misma forma en que lo hicimos con los animales.

Como siempre esto puede ser bueno o malo.

No sería aconsejable que un soldado desarrollara sentimientos hacia una máquina de guerra, pero es bueno que un niño se identifique con el robot que intenta enseñarlo a aprender ciencia, por ejemplo. O el caso de un anciano que tiene un robot que lo asiste para caminar.

No se trata, en principio, de sustituir compañeros humanos por robots, se trata de usar robots cuando es difícil, muy costoso o inconveniente usar humanos. Por ejemplo, usar sustitutos de mascotas vivas en el tratamiento de ancianos con demencia ha resultado ser provechoso.

Ética

Los robots están ya entre nosotros, esta nueva manifestación de la tecnología viene y nadie puede detener eso. La interacción robot-humanos es un nuevo campo que involucra robótica, sicología y sociología. Puede que los robots no sientan nada (aún estamos muy lejos de eso) pero nosotros desarrollamos sentimientos hacia ellos. Por lo tanto ellos tienen el poder de cambiarnos. Para bien o para mal.

Es mejor ir pensando en una nueva ética en esa relación. Ya lo hicimos con los animales. Ahora les toca a los robots.