¿Qué tienen en común unas serpientes, una prohibición y la Armada Brasileña?

Una isla llamada Ilha da Queimada Grande y la Armada tiene absolutamente prohibido visitarla.

A menos que tu visita tenga que ver con tareas científicas, en cuyo caso tendrás que ganarte a pulso de macho la autorización que te permita arriesgar tu vida en aras de la ciencia bailando pegado con las culebras.

Y lo de bailar pegado no es una figura de lenguaje ni una metáfora, es real. Se dice que en la isla, también llamada la Isla de Serpientes, hay entre cuatro y cinco víboras en cada metro cuadrado.

¿Ahora entiendes el porqué del segundo nombre?

Los pescadores de la zona han rodeado la isla de leyendas y cuentos, uno más macabro que el otro, para mantener el gustico de lo prohibido, entretenerse por las noches con cervezas en la mano y en el estómago, y para tratar de mantener vivos a los turistas locos, nunca escasos, que quieren intentar burlar el decreto oficial.

Uno de los espeluznantes cuentos habla de un pescador que se confundió de islita, desembarcando en la que no debía, para buscar bananas. No tardó mucho en ser mordido. A duras penas pudo regresar al bote donde lo consiguieron muerto en medio de un charco de sangre.

Este otro cuento es aún peor. Hasta los comienzos del siglo XX hubo un faro en la isla y la historia dice que una noche alguien no cerró una ventana que debió cerrar. Por allí entraron las serpientes atacando al farero, su esposa y sus tres hijos. Cuando intentaron desesperadamente llegarse hasta el bote fueron mordidos por serpientes en los árboles.

Como para hacer una película.

La isla es hogar de varias especies de serpientes pero hay una en particular que merece mención aparte. La cabeza de lanza dorada.

Este ofidio pertenece al grupo de especies llamados grupalmente víboras de foseta debido a la presencia, entre el ojo y la fosa nasal, de un agujero sensor de calor, la foseta loreal. Los miembros de este género tienen más muertes en su haber, en América, que todas las demás especies de serpientes juntas.

Esta culebra en particular, la Bothrops Insularis, es endémica de la isla y se considera una especie en peligro.

Algunos piensan que lo de 5 víboras por metro cuadrado es una exageración, que más bien es como una serpiente por metro cuadrado.

Oh…ok…hombre así sí…eso hace tremenda diferencia…eso me tranquiliza. Eso significa que, en el mejor de los casos, estás, de la muerte, a un paso escaso.