Si la muerte llega hoy, ¿de qué te arrepentirías tú?

El momento llegará en el que las Parcas, esas administradoras del destino y de la vida de hombres y dioses, tocarán a la puerta de cada uno de nosotros, invariablemente encontrándonos en medio del estar haciendo algo.

Porque nos hemos pasado la vida haciendo cosas, unas buenas, otras no tan buenas, y otras que, francamente…ese día nos convenía quedarnos inconscientes en la cama y no salir a la calle.

Cuando las Parcas lleguen, ¿te arrepentirás de algo que hiciste?

El arrepentimiento en la hora final es un tema perenne entre nosotros porque no sabemos cómo sanar heridas mientras vivimos.

Las confesiones finales más comunes así lo demuestran.

Me arrepiento de no haber vivido la vida que quería sino la que quería los demás.

¿Cuántos sueños has tenido en la vida y cuántos has logrado? Cerca de la muerte, con mucha frecuencia, nos damos cuenta que no tuvimos la valentía de perseguir y realizar más de la mitad de nuestros sueños más importantes porque no nos atrevimos a tomar las decisiones adecuadas.

Ojalá no hubiera trabajado tanto

¿Cuántas veces no le permitimos al trabajo robarnos el tiempo que era por derecho de nuestras familias, de nuestros hijos y nuestra pareja? Desperdiciamos una vida anhelando un ingreso que creíamos necesitábamos por encima de todo.

Me hubiera gustado saber expresar mejor mis sentimientos

Si nos dieran un euro cada vez que fallamos en manifestar el cariño, la atención, el amor, la empatía, por otras personas, fuéramos de los más ricos del mundo. Para cuando se te acaba el tiempo ya no hay tiempo.

Cómo siento no haberle prestado más atención a mis amigos

Detrás de la víctima número 1 de un saco lleno de arrepentimientos, tú, y de la número 2, tu familia, está la número 3, tus amigos. ¿Cuántas amistades dejaste secar de merma, o abandonaste, u olvidaste, por estar demasiado ocupado equivocándote? Los amigos son un tesoro. Literalmente. No llegues al punto en el que quieras abrazarlos y darles una última sonrisa pero no puedas ya hacerlo.

Deseo haber hecho algo más por mi felicidad

En la simpática metáfora con la que Richard Bach comienza su libro Ilusiones Dios les ordena a todos ser felices. ¡Se los ordena!

Nosotros venimos al mundo para tres cosas, para aprender, para ayudar y para ser felices. La mayoría de nosotros creemos que venimos para trabajar, para acumular y para divertirnos. No es lo mismo ni se escribe igual.

Qué bonito sería poder contemplar nuestra vida hacia atrás sin amargura ni sensaciones de tiempo perdido.

Sin resentimientos, Parcas, adelante, sin resentimientos.