Aves y humanos: La lucha por el espacio aéreo

Hasta hace relativamente poco tiempo, las dueñas absolutas del espacio aéreo eran las aves. A lo sumo el ser humano solo podía aspirar a colocar cometas a volar para sentir la sensación de surcar los cielos. Sin embargo, luego de la Segunda Guerra Mundial, quedó claro que el hombre había dominado el arte de llegar y permanecer en las alturas. El siguiente paso fue llegar a mover a cantidades de personas volando con facilidad, y nació la aviación comercial.

Pero hoy en día, los reactores comerciales cada vez chocan contra más aves, y algunos ejecutivos de la industria de las líneas aéreas dicen que el daño mecánico que resulta de tales choques contribuye al aumentante problema de los retrasos de vuelos dice The Wall Street Journal. Alrededor del 6% de las colisiones con aves ocurridas en todo el mundo provocaron situaciones de emergencia, tales como despegues fallidos y escasa visibilidad. 

En cierta ocasión, un ganso atravesó la ventana de la cabina del piloto y dejó al capitán ciego de un ojo. Los expertos creen que los choques con aves están entre los problemas de seguridad de las líneas aéreas que más se subestiman y menos se informan. Para hacer frente al problema, los aeropuertos acostumbran a disparar artefactos explosivos inofensivos cerca de las pistas de despegue o a hacer sonar grabaciones de la voz de alarma de algunas aves. 

Pero, según comenta la revista National Geographic, el aeropuerto internacional Lester B. Pearson, de Toronto (Canadá), ha ido un poco más lejos, y utiliza halcones para ahuyentar a las aves. La revista añade que los halcones raras veces las matan, pero asustan lo suficiente como para ahuyentar a las demás aves durante horas.

Un detalle más 

¿Cómo sabe el piloto por dónde va estando en pleno vuelo? Tal vez le hayan entrado escalofríos de pensar que decenas o centenares de aviones surcan los cielos al mismo tiempo. ¿Cómo se las arreglan para no chocar? Aunque es lógico que a muchos viajeros les preocupen estas cuestiones, las estadísticas indican que los vuelos comerciales son muy seguros, mucho más que los viajes por carretera. Un factor primordial es el papel que desempeña el control del tráfico aéreo.

Desde tierra, unos radiotransmisores omnidireccionales emiten señales para guiar las aeronaves. El piloto posee instrumentos que recogen estas señales y le indican su posición exacta. Como los transmisores están situados en puntos concretos, los aviones van de un punto al otro hasta llegar a su destino, creándose así lo que se conoce como aerovías definidas.

Los controladores vigilan los aviones en estas rutas aéreas. Antes del despegue, reciben una copia del plan de vuelo que el comandante está obligado a elaborar, donde se detallan la ruta, los horarios de salida y llegada, etc. Salvador Rafael, jefe de controladores aéreos, explica por qué es útil este procedimiento: Existen puntos de intersección en las aerovías. Cuando el piloto los alcanza, tiene que comunicarlo al controlador para que este lo marque en la copia del plan de vuelo. Ahora sabemos que los pilotos están pendientes de lo que hay a su alrededor.