Realidades del comercio de aves

¿Tienes algún tipo de ave como mascota? Generalmente todos hemos contemplado encantados la forma en que un canario o un ruiseñor emite su complejo y bello trinar. Otros nos hemos divertido con la forma en que un loro o una cacatúa imita lo que se dice con asombrosa exactitud. Así que es común que una de las mascotas favoritas en casa sea un ave de algún tipo. Ahora bien, en el caso de algunos exéntricos estos gustos van un poco más allá y, en consecuencia, estas personas están dispuestas a pagar pequeñas fortunas con tal de satisfacer el capricho de tener en casa una ave exótica o poco común en su zona geográfica.

El problema de fondo

Lo que se puede objetar en relación a este particular “gusto” de algunos es que al comercio de aves silvestres se le atribuye la culpa de millones de muertes, según ciertos cálculos hasta cien millones. Por cada ave silvestre que se vende viva, mueren por lo menos cinco, de acuerdo a la revista sudafricana Personality. Para capturar aves exóticas, algunos comerciantes talan los árboles donde estas anidan y se apoderan de los polluelos que consiguen sobrevivir a la caída. 

Otro método que utilizan consiste en disparar perdigones contra una bandada de aves y recoger las que caen al suelo con tan solo ligeras heridas en las alas. Luego viene la tarea de mantenerlas vivas y transportarlas en avión de carga a países distantes donde suelen llegar muertas. ¿Qué beneficio puede producir eso? Personality reseña un cálculo conservador: la cantidad de aves vendidas es de unos cinco millones al año. Eso sin contar la enorme cantidad de aves que se pasan de contrabando. Los aficionados y los coleccionistas están dispuestos a pagar hasta 250.000 dólares por las especies protegidas que desean.

Otro periódico, esta vez peruano, El Comercio, comenta que, en los últimos años, los conservacionistas han logrado proteger aproximadamente un 10% de la superficie terrestre. Pese a este encomiable esfuerzo, al menos 300 especies de aves, mamíferos, tortugas y anfibios consideradas críticamente amenazadas” están desprotegidas por el sistema actual de reservas naturales. 

El problema según Gustavo Fonseca, vicepresidente ejecutivo de Programas y Ciencia de Conservación Internacional, radica en que, aunque los objetivos conservacionistas pueden resultar políticamente atractivos, no bastan. Debemos enfocarnos específicamente en conservar aquellos lugares donde encontramos las concentraciones más altas de especies endémicas amenazadas, afirma. 

El rotativo también explicaba que otro gran obstáculo es la compraventa de especies amenazadas, una de las actividades comerciales ilegales más extendidas en el planeta, después del tráfico de drogas y de armas. Casi la mitad de las especies animales que se venden en el mercado negro internacional proceden de las selvas de Sudamérica.

¿Qué se puede hacer?

Es obvio que este no es un problema fácil de abordar. La cantidad de intereses que se pueden encontrar detrás de este lucrativo pero cruel negocio ilegal, dificulta grandemente el control que muchas autoridades pueden ejercer en sus zonas bajo protección. Por ende, el punto de comienzo para evitar la desaparición, tal vez para siempre, de bellas especies de aves, es obviamente nuestra propia consciencia. Así que queda de cada uno de nosotros el tenerle respeto a la naturaleza y sobre todo cuidar nuestra fauna ya que en este inmenso universo el único planeta apto para vivir es nuestro planeta Tierra.