La tecnología al rescate

Muchas veces hemos hablado de lo perniciosa que puede ser nuestra obsesión con las aplicaciones tecnológicas que pueblan el mundo que nos rodea. Muchas veces discutimos sobre el daño que el mal uso de la tecnología le hace a nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás.

No hay duda de que, dentro del mundo de la tecnología, existe un vicioso componente de retroalimentación que se convierte en un capullo desde donde vivimos y operamos.

Pero las herramientas tecnológicas de uso diario son instrumentos mucho más útiles de lo que sugiere la costumbre de usarlos para abarcar a un grupo de “amigos” desconocidos.

Estudiemos tres maneras de darles un significado, y uso, diferente.

Registro de ataques

Depresión, ansiedad, pánico, son todos momentos de miseria y sufrimiento. Todos sabemos lo horrible que nos hacen sentir, el dolor y la angustia que traen a nuestras vidas y a las de los que amamos.

Hagamos un record de todo lo que vivimos cada vez que sufrimos un ataque de este tipo. Hacer un registro, un log, de estos episodios nos permite recordar lo que pasó la última vez que creímos morir. Anotemos todo lo que nos pasa, los sentimientos, los síntomas físicos, los pensamientos que nos asaltaron, etc.

Leer, durante un depresión, que ya estuvimos allí una vez y sobrevivimos nos lleva a observar con atención, a ser conscientes, de  lo que estamos sufriendo ahora. Este hecho de observar desde el punto de vista exterior del log centra nuestra percepción en lo que somos en vez de en lo que estamos sintiendo.

Si en lo que sentimos hay angustia, en lo que somos hay paz.

Google y YouTube al rescate

Busca compañía. En momentos de pánico o ansiedad busca apoyo en personas que pasaron por allí y han dejado su testimonio en videos y cartas.

¿Pero si estoy deprimido no es peor ponerme a ver a alguien que también lo está? ¿No debería buscar más bien videos sobre lo contrario? Tal vez. Pero, de nuevo, ver un video de alguien hablando sobre su depresión, o ataque de ira, o confusión, saber que no estás solo en tu sufrimiento, saber que hay personas que sienten lo mismo y lo superan, te lleva a poner tu dolor en un estante donde lo ves como lo que es, un punto aislado en tu vida, no tu vida.

Las emociones que consumen baterías

Tu teléfono, si es lo suficientemente inteligente, puede decirte cuáles son las aplicaciones que consumen más batería, y las aplicaciones que usas cambian con tu estado de ánimo.

De manera que tu teléfono tiene un mapa de lo que haces cuando estás deprimido o feliz. Busca ese mapa y úsalo de manera constructiva para guiarte en lo que debes hacer para mantener un estado de ánimo adecuado.

Curiosamente, ¿sabes cuáles son las apps más usadas en estados depresivos? Twitter y Facebook.