No es el infierno, pero tiene mucho azufre

¿Crees en el infierno? ¿Cómo te lo imaginas? Pues, las distintas culturas muestran imágenes poco atrayentes, por no decir aterradoras, este mítico lugar. Lo cierto es que la idea general es de un lugar de altas temperaturas, con toda clase de sufrimientos relacionados con el fuego. Y un ingrediente muy común en este tipo de imágenes mentales representadas artísticamente es el azufre. Ahora bien, ¿Sabías que existe un sitio aquí mismo en el planeta Tierra con la fama de ser el sitio del planeta donde cae más azufre?

Por cierto, el lugar al que nos referimos, en el sentido literal, ha sido un “infierno” creado por la propia acción del ser humano al afectar la naturaleza. Sigue leyendo para que lo descubras.

El sitio del azufre

De acuerdo al periódico The Star, de Johannesburgo, la zona oriental de la provincia sudafricana del Transvaal sufre la caída de azufre más abundante que sobre ningún otro lugar del mundo occidental. ¿Y de dónde proceden esas emisiones? ¿De algún volcán activo? ¿Algún súper géiser? No, las precipitaciones de azufre proceden principalmente de la combustión de carbón de las centrales energéticas cercanas a la zona, y podrían ascender cada año a 57,5 toneladas por kilómetro cuadrado.

Esta proporción es ocho veces peor que la de la República Federal de Alemania, donde precipitaciones similares ya han causado daños irreversibles a los bosques, las cosechas y los edificios. El azufre es un componente principal de la lluvia ácida. Un estudio descubrió que la lluvia que cae sobre la zona oriental del Transvaal es casi tan ácida como el vinagre. 

Como los patrones climáticos de Sudáfrica tienden a retener la contaminación cerca del suelo, muchas personas están preocupadas por la amenaza que esta supone para la salud. Los padres temen por sus hijos. El periódico Saturday Star dice que el smog está causando uno de los mayores índices del mundo de enfermedades del oído, nariz y garganta.

Durante años los científicos han acusado al dióxido de azufre de ser el principal culpable de la contaminación atmosférica que provoca la lluvia ácida. En 1985, Drew Lewis, representante de la presidencia de Estados Unidos para el tratamiento bilateral con Canadá del problema de la lluvia ácida, afirmó: Decir que los sulfatos no provocan la lluvia ácida es lo mismo que decir que fumar no provoca cáncer de pulmón. Por lo visto, cuando el dióxido de azufre entra en contacto con el vapor de agua, reacciona con esta y produce ácido sulfúrico, que puede acidificar la lluvia, o acumularse en las gotas de las nubes y empapar con esa humedad mortífera los bosques de los altiplanos.

Cuando la solución no es tan fácil de encontrar

La inmensa mayoría de personas insisten en hacer lo que ellas quieren, en lugar de tomar en consideración cómo afectan a otros sus acciones. Como resultado, las publicaciones, el entretenimiento y prácticamente la entera cultura humana está infestada de contaminación moral. A las personas pensadoras, la mayoría de los esfuerzos que se realizan hoy para limpiar el mundo tanto en sentido físico como moral no les parecen más que remedios superficiales.