Secretos agrícolas de la antigüedad que te sorprenderán

Desde tiempos inmemoriales el hombre se ha procurado el alimento a través de la caza, la pesca, y la siembra. Sin embargo, es esta última la más antigua de ellas. Ahora bien, si en este momento del siglo XXI te preguntásemos si sabes algo de la parte agrícola, ¿Qué responderías? ¿Has sembrado algo alguna vez en tu vida? Tal vez te inquiete tu propia respuesta. En una situación en la que la mayoría de los vegetales y verduras las obtenemos del supermercado (muchas de ellas ya limpias y peladas), el tema de conocimiento en agronomía parece ser poco relevante a menos que pertenezcas a la industria alimentaria de la sociedad.

Con todo, aún con el conocimiento y tecnología desarrollada en campo agrícola actual, se sigue aprendiendo de secretos agrícolas que se remontan a varios siglos atrás y que apenas se descubren gracias a la arqueología.

Secretos agrícolas de la antigüedad 

Los arqueólogos han descubierto que una antigua técnica agrícola peruana que llevaba siglos olvidada puede ser más eficaz que los métodos modernos. Hasta hace unos siglos, en las llanuras que rodean el lago Titicaca era común este sencillo procedimiento: se trabajaban los campos formando plataformas elevadas de terreno de aproximadamente un metro de altura, entre 4 y 10 metros de anchura y entre 10 y 100 metros de longitud, y se abrían canales de la misma anchura y profundidad entre cada una de esas plataformas. 

En las temporadas de sequía, las algas de los lechos de los canales se echaban a paladas sobre las plataformas para nutrir las cosechas. Como el agua mantiene el calor, los canales también servían para mantener la temperatura de las cosechas en tiempos de heladas. Parece ser que este tipo de campos sobrevivían mejor a las inundaciones y a las sequías que los campos convencionales. En experimentos modernos, con este método antiguo la producción fue hasta diez veces mayor que con los métodos de cultivo convencionales, y además sin tener que hacer frente al gasto de maquinaria y fertilizantes.

Pero sí se ha progresado

Aunque poca gente lo sabe, hoy comemos gracias al petróleo, señala el periodista Jeremiah Creedon en el artículo, Life After Oil (Vivir sin petróleo). El petróleo y el gas natural son cruciales en todos los procesos de la agricultura moderna, observa la revista Utne Reader, desde la fabricación de fertilizantes hasta el transporte de las cosechas. Ahora bien, ¿cuánto tiempo más podremos depender de estas fuentes energéticas? ¿Existen energías alternativas menos contaminantes?

Detrás de la comida transgénica se halla la biotecnología alimentaria, es decir, el empleo de la genética moderna para mejorar las plantas, los animales y los microorganismos utilizados en la producción de comestibles. Sin embargo, la idea de hacer pequeñas modificaciones en los organismos vivos es casi tan antigua como la agricultura y la ganadería. 

Por ejemplo, el primer granjero que cruzó el toro y la vaca mejores de su manada para perfeccionar la raza, en vez de permitir los apareamientos al azar, hizo una rudimentaria aplicación de esta ciencia. Y el primer panadero que fermentó la masa con enzimas de levadura también empleó organismos vivos para mejorar el pan. Ambos ejemplos de técnicas tradicionales tenían en común la utilización de procesos naturales para manipular el resultado.