Nunca, nunca, digas esto cuando estés negociando tu sueldo

Por aquí hemos pasado todos. La hora de sentarnos enfrente del jefe, que nos mira como si fuéramos una mariposa de museo seca y tiesa, para tratar de convencerlo de que es hora de un aumento.

La hora de sentarnos frente al potencial nuevo jefe, que nos mira como el bateador mira al pitcher preguntándose qué tendrá este en la bola, cuando se definirá el salario que vamos a ganar en la nueva posición que se nos ofrece.

Nunca es una situación fácil. Siempre está llena de estrategias y trampas por las que hay que saber negociar. Y por lo general la boca es la traidora.

He aquí las cosas que tienes que evitar.

“En estos momentos estoy ganando…” si dices esto te fregaste. Al hacer público estos números estás ya encerrándote en un paréntesis monetario y tu jefe sabrá de antemano cuánto vales.

“Yo deseo ganar…” esto es aún peor porque matas cualquier chance de que tu futuro empleador haya podido pensar un salario mayor. En vez de eso di algo así, No me gustaría hablar sobre lo que deseo (o lo que gano ahora) y prefiero hablar sobre lo que puedo aportar.

“Lo siento”. Negociar un salario es un ejercicio de comunicación complejo y todos los involucrados buscan su ventaja. Es un negocio. Al decir eso das la impresión de que pudieras echarte para atrás y aceptar una oferta baja.

“No”. No uses frases o expresiones negativas, podrían crear barreras de rechazo. En vez de: no me gusta esto, di: me sentiría mejor si…

“Si”. Ejerce precaución antes de decir esta palabra. Busca siempre margen para mejorar cualquier oferta. Esa palabra debería decírtela la compañía a ti y no al revés.

“Tratar”. Nunca digas: podemos tratar (o intentar)…Es una frase demasiado pasiva. De nuevo, usa lenguaje positivo, me sentiría más cómodo si…

“Más”. Tú quieres más pero no lo dices de esa manera. Negocia puntos específicos, declara los números que quieres. No les dejes eso a la imaginación.

“Quiero”. La negociación de un sueldo no se basa en lo que tú quieres sino en lo que tú vales. Tampoco se basa en lo que la compañía quiere sino en lo que la compañía necesita. Es allí donde debes poner tu punto de apoyo.

Recuerda, estamos hablando de una negociación que se expresa en un juego complejo de ofertas y contraofertas. Ve preparado. Conoce tu valor, conoce lo que una persona con tus habilidades y conocimientos vale en el mercado, vende la ganancia que tú proporcionas.