Secretos de los cristales Swarovski

La compañía fue creada en 1895 por Daniel Swarovski en Austria. No era su primera compañía de joyería pero fue esta iniciativa, junto con la patente por una nueva máquina para cortar cristal, lo que sin duda lo lanzó a la fama y al mundo de la exclusividad.

Los Swarovski han sido parte de la moda y de la fantasía rutilante de los destellos de luz desde entonces. Famosas actrices y figuras importantes de la vida cultural mundial los han lucido orgullosamente.

Son objetos de belleza, y de colecciones alrededor del mundo, con un valor que aumenta con los años.

Veamos algunos datos interesantes sobre estas joyas.

A pesar del nombre los cristales Swarovski no son cristales en realidad. Hablando con propiedad son una especie de vidrio creado con un método secreto y patentado. Su especial elaboración, cortado y pulido hacen que su brillo, refulgencia, e índice de refracción, sean superiores al verdadero cristal y lo acerquen más a los valores del diamante.

Los cristales Swarovski son fabricados con un contenido de 32% de plomo más una combinación única de arena, cuarzo y otros minerales. El plomo es esencial por su especial propiedad de facilitar la refracción de la luz.

Uno de las propiedades espectaculares de los cristales es lo que se conoce como el efecto Aurora Borealis, un delicado y colorido juego de refracción de luces producido por una micro capa de metal vaporizado que cubre las superficies del cristal, proceso inventado por uno de los hijos del fundador en 1956.

Cuando unes todos estas características entiendes el por qué un cristal Swarovski es bastante más caro que cualquier otra joya de vidrio.

La primera aparición en grande de los Swarovski fue con la magnífica presencia de Marlene Dietrich en la película Blonde Venus de 1932, resplandeciente de cristales por doquier.

Otro momento inolvidable del cine y Swarovski es la famosa escena de Marilyn Monroe cantando “Happy Birthday Mr. President”, su vestido estaba hecho con 2.500 Swarovski.

El escenario de la presentación de los Oscar 2018 fue hecho con 45 millones de cristales. Tardaron 3.000 horas para completarlo y pesó más de 6.800 kg.

¿Tienes un Swarovski genuino? Lo puedes averiguar fácilmente:

  • Un Swarovski nunca presenta burbujas en el cristal.
  • Todas las facetas se unen y apuntan hacia arriba.
  • Si los cristales pertenecen a la misma familia de colores ellos deben ser exactamente iguales.
  • No pueden estar arañados o rayados o ser grasosos.
  • Los cristales Swarovski nunca se venden ensartados juntos, siempre se venden por separado. Sólo las perlas Swarovski se venden ensartadas.
  • Un Swarovski nunca posee un brillo opaco, brilla como un diamante.

Cuando Daniel Swarovski fundó su compañía expresó su deseo de darle “…un diamante para cada uno…”. Sin duda hizo realidad su visión.